¿Quién es Kevin?
Kevin Abraham o Abraham Kevin (porque el orden de los factores no altera el producto), nació en el Perú de los años 2000 producto de un matrimonio feliz.
A los 10 años vivió una experiencia que le cambió la vida. En el proceso de cambio de primaria a secundaria postuló a una beca para continuar con sus estudios.
El día del examen, junto a su madre, hermana, 2 de sus mejores amigos y más de 1200 niños hizo cola, todos con el mismo objetivo. Por fortuna quedó entre los seleccionados, sin embargo, se hizo consciente de que la mayoría no lo logró. Desde entonces tiene como objetivo de vida democratizar la educación básica de calidad.
A los 11 años, gracias a un enorme esfuerzo de sus padres, consiguió su primera computadora. Tenía un Intel Core i3 de tercera generación y 2 GB de RAM. En ese entonces no sabía lo que era la RAM, pero aun así le sirvió de compañía en sus aventuras por internet.
A los 13 años aprendió a programar. Encontró un video de Platzi en YouTube y se animó a programar una página web para su padre. Su primer lenguaje: JavaScript. Si bien la web nunca estuvo disponible en la red (no sabía cómo hostearla), vio el poder que tiene internet.
A los 16 años descubrió el mundo de las startups, nuevamente, por medio de un video de Platzi. Desde entonces está obsesionado con el impacto que se puede alcanzar por medio de la tecnología.
En ese mismo año, en medio de la pandemia causada por la COVID-19, ingresó a la Universidad de Ingeniería y Tecnología a estudiar ciencia de la computación gracias a una beca.
A los 17 emprendió su primera startup que funcionaba, Akademica. Es su intento de democratizar la educación básica de calidad por medio de clases de reforzamiento impartidas por estudiantes destacados de las mejores universidades del Perú. En el transcurso se percató que el mayor porcentaje de sus usuarios eran escolares de colegios clase B-A, público al cual no había apuntado inicialmente. Aún sigue en búsqueda de la forma de llevar a cabo este objetivo.
A los 18, junto a un gran amigo que conoció en sus aventuras por UTEC Ventures, fundó LiVo. Ambos tenían un problema, no poder encontrar una habitación económica y en condiciones para vivir cerca de la universidad. Diego es foráneo y Kevin tardaba más de 3.5 horas al día en transporte. Hicieron match casi de inmediato.
Se mudaron a México dado que el mercado en Perú aún se encontraba poco desarrollado. Durante ese periodo afrontaron numerosas vicisitudes: intentaron captar medio millón de dólares en inversión; si bien el modelo de negocio resultaba rentable, los costos operativos iniciales eran elevados.
Lamentablemente, no alcanzaron su objetivo. El sector inmobiliario tiende a valorar a personas con amplia trayectoria en la banca o en el ámbito de los bienes raíces, experiencia que ninguno de los dos poseía. LiVo cesó sus operaciones a mediados de 2024.
No obstante, extrajeron enseñanzas valiosas del proceso. Vivir en la Ciudad de México fue una de las experiencias más enriquecedoras para ambos: las anécdotas, las conversaciones y, sobre todo, las personas que conocieron dieron sentido a la aventura. Fue, en cierto sentido, vivir diez años en un año y medio, periodo durante el cual Kevin y Diego trabajaron intensamente en el proyecto.
Al regresar al Perú, recibieron una propuesta de UTEC Ventures, el fondo que hizo posible la aventura. Estaban abriendo una línea de venture building en compañía de Pacasmayo, una de las cementeras más grandes del país. Así son las vueltas de la vida: pasaron del sector inmobiliario al de la construcción, y lo hicieron en el mismo lugar donde habían empezado, ahora con una nueva oportunidad.
“Pacas Ventures”, como solían llamar a ese venture building, estuvo conformado por cuatro “squads”; Kevin y Diego integraron uno de ellos. Durante tres meses conversaron con usuarios, construyeron prototipos e idearon soluciones. El resultado fue “Juntos Construimos”, una plataforma que consolidaba pedidos de familias y ferreterías para reducir costos logísticos, el principal (y a menudo oculto) problema del sector de la construcción. Con ello, buscaban disminuir hasta un 20% el costo de edificar una vivienda, el sueño de miles de familias en el Perú. A este fenómeno lo denominaron “el Peruvian Dream”.
Una vez más, por desgracia, no consiguieron la financiación necesaria para continuar. La empresa ya había ensayado una solución similar sin demasiado éxito. Quedó como una espina pendiente, pues, cuando lo probaron, funcionaba.
Kevin y Diego siguen siendo grandes amigos. Kevin lo considera un hermano, parte de su familia. Aunque no coinciden físicamente con frecuencia, se mantienen cerca y se apoyan mutuamente en la distancia.
Tiempo después, por una feliz coincidencia, escuchó una charla sobre una hackatón que iba a llevarse a cabo en la universidad. El premio: hasta 15k dólares de financiamiento para el proyecto ganador. Como si fuera un guiño del destino, postuló, participó y ganó. De esa experiencia nació Pausiva. Volvió a emprender, esta vez con más experiencia, lucidez y la determinación de corregir los errores del pasado.
Pausiva es la primera clínica digital peruana especializada en el tratamiento de los síntomas asociados a los cambios hormonales de la perimenopausia y la menopausia. No estuvo solo en este camino: mientras investigaba el mercado conoció a Rosa, obstetra y administradora profundamente abocada al servicio. La sintonía fue inmediata. Desde entonces trabajan juntos para ayudar a más de un millón y medio de mujeres en el Perú que creen que deben resignarse a “los achaques de la edad”.
Y básicamente esta es un poco de su historia. Puedes contactarlo por alguna de las redes sociales que puedes ver en la página principal.
¿Qué hace Kevin cuando no es CEO/CTO/COO/rol que se deba asumir?
Da conciertos, dicta talleres, crea contenido, modela de vez en cuando, prueba comida inusual, juega videojuegos, experimenta con tecnología, escribe un libro (spoiler) y, su actividad favorita, enseña.
Redes sociales
Nota: A partir de la creación de este blog promete subir contenido a redes sociales.
Feliz lectura!